Enero 26
Transformación: principios para transformar su vida en un año, un día a la vez.
EFESIOS 4:17-31 SEÑOR: RESUELVO IDENTIFICAR Y CAMBIAR MIS ÁREAS DE INSENSIBILIDAD
“Todos lentamente podemos convertirnos en insensibles a lo que deberíamos ser sensibles y demasiado sensibles a lo que no deberíamos ser.”
Todos corremos el riesgo de que con el paso del tiempo nos volvamos más sensibles a lo que no deberíamos y tener menos sensibilidad a las cosas que exigen que seamos súper sensibles.
Existe una enfermedad que afecta a una persona entre un millón y se llamada Analgesia Congénita (CIP). Esta enfermedad genética hace que las personas sean insensibles al dolor. Debido a que no nos gusta el dolor parecería que sería bueno tener esta enfermedad, pero en realidad es peligrosa pues quienes la padecen pueden sufrir graves daños sin darse cuenta y poner en peligro su vida.
Nuestro deber es recordar otra importante realidad:
-Quinta realidad: Que con el paso del tiempo nos hacemos más insensibles a ciertas cosas y más tolerantes a otras. Debemos evaluar si hemos adquirido costumbres destructivas y hemos olvidado costumbres apropiadas.
Tristemente hay cristianos que poco a poco van perdiendo sensibilidad al punto que llega un momento en que no les molesta el pecado ni le duele ofender a Dios y por lo tanto, actúan como los perdidos a quienes el pecado no les molesta y no tienen ningún interés en Dios.
Cuando nos alejamos de nuestro cónyuge y aceptamos relaciones indebidas, dejamos de ser íntimos y corremos el riesgo de caer en pecado. Dejamos de ser cariñosos, amables y nos convertimos en extraños que viven juntos. Así también cuando no nos importa Dios y elegimos relaciones enfermas, dejamos de ser íntimos con el todopoderoso y no lo tomamos en serio.
Cuando no nos molesta ofender al Espíritu Santo tampoco nos interesa su amonestación y quedamos expuestos a la disciplina por nuestra rebelión. Pablo ordena: “ No entristezcan al Espíritu Santo de Dios con la forma en que viven. Recuerden que él los identificó como suyos, y así les ha garantizado que serán salvos el día de la redención.” (Efesios 4:30)
Con nuestra insensibilidad al Espíritu y a nuestro Dios, siendo insensibles al amor y el sacrificio de Cristo, nos convertimos también en insensibles al pecado, insensibles con nuestra familia y no podemos vivir la vida de éxito que Dios planificó.
Nos convertimos en insensibles con Dios cuando no nos interesa lo que Él siente, pese a que sabemos que nuestro comportamiento le está hiriendo. Debemos conocer al Dios de la Biblia y ser sensibles a lo que Él es, y entender que es un Dios de amor, pero también fuego consumidor y con un compromiso con la santidad debemos identificar y cambiar toda área de insensibilidad.
Compromiso:
Señor, resuelvo identificar y realizar mi mejor esfuerzo por identificar las áreas de mi vida en que me he hecho más insensible a mis seres queridos y al Dios que tanto me ama.
LECTURA BÍBLICA: Efesios 4:17-31